Los golpes del destino son percibidos como un sin sentido y en efecto son eso. La pérdida de un ser amado, la pérdida permanente de la salud, la pérdida de un trabajo por actitudes dispares del jefe, posiblemente no pueden ser evitados, ni por ellas mismas tienen ningún significado, pero abren puertas para encontrar el sentido y modificar las actitudes que nos mantienen en el pasado.
Una persona siempre está eligiendo pero no siempre está consciente de esto. En una situación en donde no ve alternativas de elección se sentirá atrapado, parecerá como si no pudiera encontrar el sentido en la misma. Sin embargo, si está al tanto de lo que elige, observa esa elección, es difícil que se sienta como una víctima que no tiene salida, porque será capaz de ver el significado y encontrar las posibilidades del presente, las que comunmente se esconden en la forma de crisis.
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